Cultura sin techo
¿De dónde surge 'Culturas sin techo'?

 

Algunos artistas visuales y plásticos sensibles frente al fenómeno de las y los callejeros han buscado llevar el tema al ámbito artístico, sin embargo la mayor parte de esfuerzos han colocado a las poblaciones excluidas como ‘el objeto de arte’ y en pocos casos donde se involucra a las niñas, niños y jóvenes callejeros en la producción artística ésta ha quedado atrapada en el estigma social, es decir, la producción artística queda en un nivel contemplativo de lástima por quienes la realizaron y no por la calidad o sentido artístico en sí mismo.

Un caso documentado de involucrar a niños callejeros en un ejercicio creativo fue “Mutantes” dirigido por el artista mexicano Carlos Amorales y financiado por el Ministerio de Cultura de Holanda. La propuesta consistió en involucrar a diversos artistas (Carlos Amorales/MEX, Joan Jones/USA, Michael Blum/FR) en una relación horizontal con chicos callejeros que vivían en la Casa Transitoria de El Caracol AC/MEX. Esencialmente los artistas se involucraron en la vida cotidiana de los chicos teniéndoles como ‘guías’ para aprender la cultura local; de esta relación –si la dinámica educativa lo permitía- se generaría un producto artístico.

Pensar en niños, niñas y jóvenes excluidos como protagonistas de cultura es aún difícil de entender, sin embargo su propia experiencia de vida se convierte en un detonante excelente para generar propuestas creativas de gran valor. Frente a la invisibilidad de sus capacidades, ante la negación de sus derechos culturales y ante la tentación de lástima contemplativa sobre sus expresiones creativas se hace necesaria una intervención distinta e innovadora

 

Mi calaverita...


Reír de nuestras fragilidades y excesos personales es la mejor forma de explicar el sentido de las “calaveritas”.

Sea en rima natural o un tanto forzada, niños, niñas y jóvenes excluidos socialmente se rien de si mismos e identifican los factores de riesgo que los pueden llevar a la muerte.